domingo, 8 de julio de 2012

VIA EXPRESA AFECTARA VALOR DE PREDIOS

Este es el nuevo título con que el diario El Comercio del día sábado 6 de julio de 2012 anuncia una nota mucho más detallada en su página A8, aseverando lo mismo, a raíz de la intención del MML de prolongar la vía expresa del Paseo de la República hasta la carretera Panamericana Sur, a medio kilómetro al sur del puente Atocongo. 




Veamos el pequeño anuncio:




La fuerza de la noticia de un diario como El Comercio “obligará” a los lectores a leer este pequeño preámbulo y convencer a los inexpertos de que esa será una buena obra que aplaudirán tan igual como lo hacen los que dejan comentarios y opiniones.

Nos preguntamos que hay de verdad en todo ello y que por lo cual nos veremos obligados a publicar un comentario en nuestro blog con la esperanza de que por lo menos lo lea una millonésima parte de los lectores de El Comercio.


Aunque no se menciona en ninguna de las partes de esta noticia, asumimos que la obra será un zanjón más de los que ya nos estamos acostumbrando a ver como una solución rápida a los problemas de congestión vehicular. De ser cierto lo que sospechamos, entonces será interesante leer los comentarios que siguen a continuación.

Comencemos con el zanjón más viejo que tenemos y que comenzó a dar sus frutos allá por el año de 1964 más o menos, cuando Lima era una de las ciudades con menos automóviles de Latinoamérica y muchos tildaron esa obra como un elefante blanco. ¿Qué sucede cuando se decide hacer un zanjón  a lo largo de una avenida principal?  Pues que simplemente uno desciende los carriles una cierta profundidad para que se puedan desplazar los automóviles sin obstrucción aumentando la eficiencia de circulación. Si estudiamos profundamente  esta alternativa, veremos que no solamente no se aumentan los carriles sino que en realidad se disminuyen. Queda abierta una zanja insalvable salvo los sitios en donde la autoridad crea conveniente hacer puente peatonal y/o vehicular. ¿Será esta obra aceptada por los que viven a lo largo de esa avenida? Podemos observar que en los casi 50 años que han transcurrido, no ha habido un desarrollo urbano que garantice lo que el diario El Comercio asevera. En el sector limeño entre el Parque de la Reserva y la avenida México no ha habido casi desarrollo y entre esta última y Javier Prado, las obras nuevas no reflejan ventaja alguna por estar al pie del zanjón. Hasta Aquí vemos que el diario El Comercio no está diciendo la verdad y probablemente haya sectores que han sido afectados. Bajo el punto de vista de la vialidad tenemos que reconocer que los carriles del zanjón aumentaron su eficiencia hasta el punto límite mas no se aumentó en absoluto el número de ellos. Tenemos que preguntarnos si hemos llegado al punto de agotamiento o saturación de la vía y que pasará si ésta se prolonga, teniendo en cuenta de que a ciertas horas ya se presentan problemas graves de congestión y la solución salomónica podría ser la prohibición de acceso a la vía por algunas entradas laterales, tan igual como se hace en ciertas carreteras de los EE.UU. de N.A.

Veamos que hubiese pasado si no se hubiese construido el zanjón de Paseo de la República. 

Se hubiese podido construir hasta un máximo de 12 carriles, con un sector isla de 4 metros de ancho en el medio para los cruces peatonales y unos 4 metros a cada lado de las veredas para permitir un estacionamiento diagonal a ellas con lo cual se conseguía aumentar su número.

Además, los cruces pudieron hacerse a desnivel, logrando un desplazamiento veloz por la vía principal con ayuda del sistema de semáforos “ola verde”.

Se pudo construir una línea de metro subterráneo que permitiese el desplazamiento veloz entre el centro de la capital y la zona sur de la capital y no como ahora, con el sistema Metropolitano donde en muchos paraderos se obliga a los pasajeros a caminar cientos de metros para poder tomar los buses que operan en un sistema descriteriado e incumpliendo la promesa inicial de que con un solo pago se podía viajar tanto en los buses alimentadores como en los que conforman el COSAC. Probablemente esta hubiese sido la avenida más bella de Lima.

En resumen, ni el zanjón del Paseo de la República ni las líneas del Metropolitano que pasan por ahí son un atractivo que justifique aumentar el valor de los predios a lo largo de esa ruta. Lógicamente mucha gente prefiere a los buses del Metropolitano de aquellos del sistema desreglamentado que son realmente una aberración y deben ser reformados.

El zanjón a lo largo de la avenida Javier Prado se construyó cuando ya en esa avenida se podían observar viviendas de alto valor y diseño arquitectónico y algunas edificaciones de media importancia; pero con su construcción, la gran mayoría de las viviendas particulares desaparecieron y el desarrollo comercial esperado no ha sido del todo atractivo como lo hace ver el título del diario El Comercio, salvo en algunas construcciones de propiedad del Estado.

La solución para esta avenida era realmente similar a aquella del Paseo de la República, casi con la misma cantidad de carriles, pasos a desnivel en los cruces principales y mayores facilidades de estacionamiento públicos. Muchos podrán preguntar: “Pero si esa era la condición inicial antes de decidirnos por el zanjón”. Eso no es verdad, por que los cruces eran a nivel y el transporte desreglamentado ocasionaba un caos y desorden inaceptables. Y si finalmente se congestionaban las vías a nivel de superficie, ¿Cuál era la solución en lugar de estos dos zanjones? Pues la solución que se emplea en la gran mayoría de capitales de otros países. La pista elevada.

Así es, la pista elevada se suma al número de carriles existentes y las obras subterráneas están limitadas a cruces cortos y líneas de metro por debajo de ellos, con lo cual se facilita enormemente el cruce peatonal en las estaciones de estos sistemas y con facilidades de servicio y comercio.

Solamente dejando la pista tal cual estaba antes de las obras, sin ningún zanjón y con una línea de metro por debajo donde se requiera, podremos decir que los predios de esa avenida sean revalorizado positivamente.

Nos falta hablar del zanjón de la avenida Grau, esa avenida que se construyó en la década de los veinte del siglo pasado y en sus meros comienzos se le tildó como un gran Boulevard similar a aquellos de Paris pero que con el advenimiento de esos gobiernos izquierdistas destructivos que permitieron que las grandes invasiones de provincias se instalarán a lo largo de esa bella avenida para llevar a cabo negocios ambulantes que finalmente se volvieron perennes y proliferaron, junto con el caótico sistema de transporte público desreglamentado en prostitución y delincuencia. Lógicamente todas aquellas familias radicadas a lo largo de la avenida Grau tuvieron que huir tugurizando aún más a esa que pudo ser una bella avenida.

La solución de la avenida Grau limeña debió ser similar a aquella que indicamos para los dos primeros zanjones y en donde con suma urgencia se debió construir una línea de metro, así como eliminar las islas laterales que tenía y en donde se instalaron los vendedores informales y permitir mayores facilidades de estacionamiento. En un futuro debería pensarse en la construcción de una vía elevada. Creo firmemente que algún día ese zanjón tendrá que ser rellenado.

Sólo resta invitar al lector que averigüe en que otros países se utilizan zanjones en sus ciudades principales y cuantos tienen actualmente. Nosotros tenemos tres. ¿Será un record?

Todos somos conscientes del gran caos vehicular que ocasiona el transporte público desreglamentado y que nos hace pensar en la necesidad de más carriles para poder aliviar el tránsito vehicular pero pocos piensan que primero se debe formalizar y jerarquizar al sistema de transporte desreglamentado, con lo cual muchas de las pesadillas vehiculares podrían desaparecer sin necesidad de continuar la descriteriada idea de seguir construyendo zanjones.

A los señores del MML les decimos que no se trata de luchar contra los desreglamentados sino de ayudarlos para que comiencen a operar en sistemas debidamente formalizados y jerarquizados en donde los alcaldes distritales deberían estar pensando en la formación de una empresa que administre el servicio local de su distrito y la implantación de líneas troncales hacia el centro o periferia de la capital u otro distrito importante.

Carlos Reyna Arimborgo

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